jueves, 15 de julio de 2010

Piernas entrelazadas





A través de la sexualidad de tres hermanas en la época post muerte de Evita (década del 50) nos cuentan esta historia en donde las mujeres comenzaban a hacerse un lugar en la sociedad. ¿Comenzaban a hacerse un lugar en la sociedad? ¿O eran presas de sus destinos, sus pasados de abuso familiar y los órdenes sociales difíciles de modificar?
La obra intercambia fragmentos de realidad y ficción. Son acertados los intervalos sonoros que nos deleitan con audios de “Los Perez García”, propagandas de “Palmolive”, “Geniol” y otros. Éstos no sólo ambientan, separan, sino que complementan la historia. Las radionovelas son parte de la vida de estas chicas que sufren por amor, tiene sexo libre o intentan enganchar algún buen candidato en la milonga de los viernes por la noche.
También tienen un pasado de abuso familiar en el campo adonde ellas pertenecen. Han perdido a su madre hace años y venir a la gran ciudad fue una manera no sólo de escapar de todo aquello sino de buscar un camino individual y laboral. El nacimiento del trabajo femenino en las fábricas y empresas de alpargatas, entre otros, dan cuenta de los cambios sociales que se producían.
Muy buen desempeño actoral, una estética simple con mucho juego de cuerpos, cambios en escena y realismo que nos contextualiza y nos hace parte. Para recomendar.

“Piernas entrelazadas”
Dramaturgia y dirección: Omar Aíta
Belisario Club de Cultura – Av. Corrientes 1624
Sábados 21hs – Reservas: 4373-3465

martes, 13 de julio de 2010

Un día en el África




















Hace tiempo que no disfrutaba tanto de un espectáculo de títeres para niños; si bien creo que “Un día en el África” está más ligado a la manipulación de objetos, ya que podemos observar a quienes interpretan a los personajes y no los tradicionales hilos que sostienen marionetas.
Una historia de amor que se ubica en el continente africano y que tiene como puesta en escena un gigante libro de fondo que nos muestra el cambio de paisaje en el que va transcurriendo el cuento.
Kanú está enamorado de la princesa pero su padre sólo quiere que se case con un guerrero. Él no es un guerrero, si bien es inteligente y colabora con muchas actividades en su aldea, no está a su alcance pedir la mano de la hija del rey, quien también está enamorada de él.
El aldeano tendrá que recorrer un largo camino a través de la selva para comprobar que la astucia y la bondad a veces pueden más que la fuerza física. Al atravesar esos senderos conocerá diversos animales tan bien interpretados en escena y con objetos tan bien manipulados que da gusto!
Los niños se reían, comentaban, repetían y hasta tarareaban alguna que otra palabra que se cantaba en vivo. Destaco la labor interpretativa de los actores en la manipulación de la voz y la gestualidad que de alguna forma le impregnaban a cada uno de los personajes.
Un muy buen aprovechamiento del espacio escénico. Ágil, divertida y dulce. Esta historia no es sólo para chicos, como la mayoría de los infantiles que por bien logrados nos llevan en un viaje sin boleto hacia nuestra infancia.

Winona.


“Un día en el África”
Andamio ´90 – Paraná 660 -4373-5670
Domingos 16hs – Hasta el 26/09
Miércoles a sábados 16hs – Del 21/07 al 01/08

miércoles, 7 de julio de 2010

Hace diez años...




Hace diez años te ibas y yo lo supe...
A oscuras te mire, te hice una pequeña cruz, te dije "te amo" y te di un beso en la frente...
Amanecí aquel domingo ya sin vos...
Y hoy le canto la canción de arroz con leche a mi hijo, aunque ya esta grande pero no tanto como yo lo estaba y vos aún la me cantabas.
Y él sabe que esta canción me la cantaba mi abuela.
Te fuiste apagando como una luz que se pierde a lo lejos. Como una vela encendida ya sin fuerzas.
Y las ausencias te llevaron a ausentarte vos y a hacernos ausentes en tu vida, aunque nunca lo estuvimos.
Y nos correteabas con esas papas fritas a deshora y nos dabas el “manguito” que le pedías al abuelo, y siempre algo más, siempre había algo más que nos retuviera… es como si la lejanía no la soportaras… como a veces hoy, no la soporto yo.
Y con un nudo en la garganta te recuerdo y daría lo que fuera por un instante de esa infancia que me llena, que hoy conservo en recuerdos y en mi piel.
Tus paredes me cobijaron, tu mecedora me hamacó interminablemente y tus abrazos siempre estuvieron… hasta que te perdiste, hasta que nos dejaste, mucho antes de que tu cuerpo se fuera.
¿Habrás sido feliz? ¿Te habremos hecho feliz?
Y el amor de ese hombre que te cuidó hasta el final como nadie, como hoy lo debe estar haciendo a tu lado, allí donde estén.
Hace diez años te ibas y yo lo supe…
Lo supe sin que nadie me lo dijera, quizás vos me lo dijiste y me llamaste con tu voz lejana y me dejaste sentir tu piel una vez más mientras en un susurro te decía cuanto te amaba.
Te extraño, a veces, te extraño.
Pero lo vivido no se va y el rostro se me ilumina al sonreír y recordarte.
Hace diez años abuela. Te fuiste hace ya, diez años.

Winona.

lunes, 5 de julio de 2010

Noches de verano






Un conglomerado de relaciones, de emociones y sensaciones. Un puñado de historias que se entretejen al son de la música de antes. Sí, de esa que me gusta, que me encanta, que me transporta. Aquellas melodías románticas con las que dan ganas de enamorarse.
“Noches de verano” nos presenta una historia de amor personificada en muchos o muchas historias de amor que podrían resumir la de uno mismo. A través del avance de la comunicación de hoy en día nos muestra también la incomunicación a la que estamos expuestos en esta era donde prima la tecnología.
Con el propósito imaginado de esperar que amanezca, de un sol que no se hace presente y que amenaza con no volver; el mismo que construye una noche eterna nos muestra la soledad a la que cada protagonista de su historia se somete. ¿Todos desean enamorarse? No lo sé, pero cada uno a su manera desea no estar solo y busca compañía de la mejor forma que puede.
Una team leader que se endurece para no sufrir, un amante desfachatado que busca consuelo en cada chica que puede, un hombre mayor que dice no haber estado nunca enamorado de ninguna de sus mujeres, un joven en busca de su identidad sexual y una chica que sufre por haber sido abandonada.
Estas son algunas de las historias que nos hacen reflejar en cada llamado, en cada consuelo, en cada espera al lado del teléfono, del chat en la pc o de ese timbre de hogar que nos remite compañía.
Una estructura dramática que se intercala con una banda en vivo que luego se hace parte de la historia involucrándose también como un presentador. Una estética que por medio de andamios y recovecos nos iluminan cada sector del escenario como diferentes esquemas de una maqueta. Nos hacen parte de sus conversaciones replanteándonos con cuál de ellas nos identificamos.
“Noches de verano” nos hace reflexionar acerca de en qué estado del amor nos encontramos. Quince actores en escena, una banda en vivo y un planteo sobre la incomunicación de las nuevas comunicaciones. Y a nosotros se nos hace imposible no salir tarareando alguna letra conocida de aquellas canciones con las que dan ganas de bailar a la luz de la luna.

Winona.

“Noches de verano” de Cristian Scotton
Centro Cultural Adán Buenosyares – Parque Chacabuco
Av. Asamblea 1200 (bajo autopista)
Sábados 19 hs – A la gorra – Hasta el 17 de julio

sábado, 26 de junio de 2010

ARTE DIXIT 17







Germán Díaz
28 años
Cantante - Compositor
http://www.myspace.com/german-diaz
http://www.youtube.com/watch?v=hrxgd6rOOfU




Primera vez frente al público: 4 años en EL Trébol Santa Fe.
Libro favorito: "La Zapatera Prodigiosa" de Federico García Lorca.
Hobby: viajar.
Mejor cualidad: ir de frente.
Humor en la mañana: genial.
Charlatán o más bien calladito: charlatán.
Alegre o melancólico: las dos cosas.
El trabajo más raro en el que te desempeñaste: asesor jurídico en Chile.
Edad a la que tuviste tu primera cama de dos plazas: 25 años.
Algo que disfrutes mucho ver: Teatro Crudo.
Algo que disfrutes mucho escuchar: a mi papá tocar la guitarra.
Lo que te roba la más grande sonrisa: ver a mi mama feliz.
Te causa mucho dolor: la mentira.
Te genera mucha bronca: la gente egoísta.
Algo que no podes dejar de hacer: cantar.
Color preferido: verde.
Vestimenta que más encaja con vos: las camperas cortas.
Sombrero, ¿si o no?: no.
Recomendarías leer: Claudio María Domínguez.
El amor es… (A completar): una de las cosas que mueve al mundo.
Dicho, frase o refrán: “todo vuelve”.
Proyectos: música, shows.
Un sueño eterno: el amor.
Algo que agregar: -
Te despedirías diciendo: somos seres de luz.

lunes, 21 de junio de 2010

Éter retornable





“La vida es una cuerda floja entre la mediocridad y la grandeza”. Con un texto increíble que por momentos cae en lugares comunes pero qué amor no lo hace. La autora Angie Oña construye un absurdo donde nos veremos reflejados en más de una oportunidad. Una pareja y su vida diaria dibujada en la situación puntual de la separación. ¿Me amás o te vas? Y se aman, pero se dejan, pero no se van, pero se olvidan de sus hijos, pero se agreden y se consuelan. Se lloran y se ríen de un extremo al otro del absurdo.
Una dirección de actores un poco sobrepasada pues el absurdo tiene muchos componentes; el texto es uno de ellos, quizás el más importante… ¿para qué sobrecargar la actuación? La puesta, en cambio, tiene un desarrollo muy real con el manejo de los objetos de esta cotideaneidad que lo actores dominan a la perfección. Una decisión muy jugada la del director y eso se agradece en el resultado de la credibilidad; el juego de luces y la concepción del espacio. Ellos no hacen “como si”, en cambio aplican los elementos al relato. Tanto Piero Anselmi (quien posee una gestualidad y un desarrollo corporal increíble) como Julieta Bottino (a quien ya habíamos visto en “Tengo miedo torero”, también dirigida por Begérez) se destacan, quizás haya que nivelar algunos tonos para no quedarnos sólo con las formas. Un absurdo que da que pensar. A veces menos es más y si se lo aplicara en algunos pasajes, cerraría con moño la recomendación de este espectáculo.

Winona.


“ÉTER RETORNABLE”
Dirección: Gerardo Begérez
Teatro del Artefacto - Sarandi 760 - Capital Federal
Sábados 23hs - Hasta el 25/09/2010
www.teatrodelartefacto.com.ar

viernes, 4 de junio de 2010

La maniobra




Una noche fría. Un patio que conduce a un living de casa antigua que nos recibe con copas de vino y cómodos sillones. Paredes de ladrillo, algún trago, algún cigarrillo y nos llaman para pasar a “la sala”.
A través del patio llegamos a una especie de galponcito en el fondo donde las paredes añejas y vidrios altos que dan al techo generan incertidumbre, como si estuviéramos ocultos de alguien o algo. No hay escenario, sí unos placarcitos de chapa al frente y luego al fondo se divisan restos de material, cosas no acomodadas, bolsas, como un lugar tomado, un sitio no delimitado. Estamos reunidos en un espacio no convencional y eso genera un clima especial que se agradece.
Enmarcada dentro del teatro físico “La Maniobra” es una obra en donde el cuerpo está puesto como sujeto protagonista e hilo conductor. A través de él el relato se hace posible.
Un grupo, una guerrilla, un líder, un campito, un río cerca y la lucha por el poder. El excelente desarrollo corporal de los actores funciona como un disparador de sensaciones que transporta a diversos espacios con la ayuda de la traslación de los objetos escenográficos.
Cae por momentos en el relato textual, en el manejo del diálogo y su dramaturgia. No sé si se termina de comprender la historia en sí pero tampoco estoy segura de que sea ese el objetivo de este hecho artístico que más tiene que ver con la plástica que con la narración.
Mención especial a la puesta de luces y a la utilización de las mismas casi como un personaje más. En el diseño de Adrián Murga cuerpos y objetos cuentan la historia.

Winona.

LA MANIOBRA de Jorge Hadmeier, Laura Martel
El Crisol – Arismendi 2658 – Capital Federal
Viernes 21hs hasta el 25 de junio
www.crisol.org.ar



Mañana viernes 23 de julio es la última función de LA MANIOBRA. Hablamos con su director ADRIÁN MURGA sobre el trabajo realizado.


W/ ¿El trabajo de construcción de “La Maniobra” tiene como punto de partida un texto, una idea, una improvisación, un movimiento, un trabajo físico?

AM/ El punto de partida fue un texto de Laura Mantel (actriz en la obra), inspirado en Juana de Arco, y la voluntad mutua de trabajar juntos una vez más porque lo habíamos hecho en otra obra “El tema fueron las piernas” de su autoría y dirección, donde mi rol era: actuar. Este impulso devino en una serie de encuentros donde intercambiamos: textos, libros, música, fotografías, pinturas, películas; sí, éramos dos niños abriendo bolsas y bolsas de caramelos sin prejuicios, a quien le importaba quedarse sin dientes, ¿no? Casi sin darnos cuenta, sucedieron dos cosas: la primera, empezamos a construir un modo de trabajo con un conjunto de reglas, latentes, para respetar y faltarles el respeto, también; y la segunda, percibimos un posible territorio a tematizar en algún momento. Impresiones. Después, nos llenamos los bolsillos de preguntas y entre ellas quedó suspendida en el aire: ¿la traición funciona como motor histórico? Silencio. ¿Sin traición, no hay historia?

W/ A partir de este trabajo como punto de partida, ¿cómo se gestó el desarrollo de la historia, la forma de contarla? ¿Cómo se toma la decisión del “cómo”?

AM/ Convocamos a los actores y a Jorge Hardmeier (escritor) y tiramos los dados una vez más, propusimos hacer el mismo ejercicio del inicio todos juntos con el agregado de improvisaciones. Luego, la tarea ardua de Hardmeier quien registró al detalle todos los ensayos y sobre esa escritura volvíamos a improvisar. La actuación gestó el desarrollo de la anécdota; el acontecimiento escénico, equívoco o no, escribió La Maniobra o, mejor dicho, sigue escribiendo la obra porque la regla definida colectivamente y con cierta inocencia es: en la última función termina su escritura. Desde mi punto de vista, la forma de contar una historia en teatro es con teatralidad y las decisiones las tomo sobre ese andarivel.

W/ ¿Cómo fue la elección de los actores? ¿Habías trabajado ya con alguno de ellos?

AM/ Invito a los actores de la misma manera en que ellos aceptan trabajar junto a mí: confianza mutua; si los dos entendemos que ensayamos para fundar un sistema de confianza, estrenamos. En planta permanente somos ocho y, antes, solo trabajé con Laura Mantel y Alejandra Delorenzi actuó, también, en mi anterior obra “No vas a llorar”.

W/ Es muy interesante la utilización de la escenografía como parte de una coreografía que nos dibuja la puesta en escena, el espacio donde transcurre todo. Del mismo modo la utilización de la luz como un personaje más, casi como un componente importante de la narración. ¿Es un diseño tuyo?

AM/ Sí. Tu observación coincide con lo que le digo a los actores: la luz es un compañero más. Para mí, la luz funciona como hecho narrativo al igual que todos los elementos en juego. No a lo decorativo. Aquello que no tenga una función dentro de toda la maquinaria, adiós. Damos prioridad a la escena, sucede o no sucede y ante esto no dudamos en sacar un texto, una acción, un objeto…

W/ En pocas palabras, ¿por qué creés que la gente debería ver LA MANIOBRA?

AM/ Porque el próximo viernes 23 de julio es la última función y porque está bueno ver el intento de presentar una ficción.

W/ Proyectos futuros, personales en los que estés trabajando…

AM/ Estoy preparando un repertorio musical para cantar y, de ser posible, presentarlo a fin de año.

Winona.